¿Cómo hablar de todo con todos?
Hace tiempo (pero un buen tiempo ya) ha rondado en mi cabeza la "espinita" de escribir de manera periódica algunas ideas, sin una clasificación formal.
Ése es, precisamente, mi problema. No había encontrado la manera de poner en un solo espacio algunos temas variados. No tengo las cualidades organizativas para mantener varios blogs en condiciones saludables, bien alimentados, pero también encuentro cierta dificultad para definir "EL TEMA" si eligiera hacer un blog.
¿Un blog personal? Sí y no. Definitivamente no se trataría de mí, aunque es verdad que, en parte, a una persona se le conoce sobre todo a través de sus ideas.
Al abrir mi cuenta de Twitter tuve esa dificultad: cómo definirte en un par de frases. Al principio, de hecho, no escribí frases sino palabras solas, las más que pude, sobre los temas de mi interés. Decía mucho y no decía nada. El punto es que me pareció que transmitía un mensaje erróneo: Yo quería decir que tales temas me interesan y nada más, pero alguien más pudiera entenderlo mal, como si yo dijera con aire arrogante: "sé esto y esto otro, y eso y también aquello". Si de algo estoy seguro es que mientras más creo conocer, más me doy cuenta de mi ignorancia. Dicen que un tal Sócrates me pirateó esa idea, palabras más, palabras menos. El mayor progreso de alguien que aspira a conocer la verdad es darse cuenta de que no sabe nada, y eso ya lo pone en franca ventaja sobre quienes creen saber algo.
También otro señor, un tal Descartes, estaba de acuerdo conmigo en esto. Decía: "Daría todo lo que sé a cambio de la mitad de lo que ignoro".
Con todo y eso (con todos mis respetos a don Sócrates y al Sr. Descartes), algo le faltaba. No se trataba nada más de saber, de aprender cosas, como si este recipiente limitado dentro de nuestra cabeza pudiera contener dentro de sí la verdad completa. Supe de alguien que se dio cuenta de que era como querer meter el agua del mar en un agujero cavado en la playa. Ella -la Verdad- no es de este mundo. No podemos contenerla ni abarcarla. Ella es infinita, y solamente el infinito puede contenerla. Por eso no la poseemos, sino que ella nos posee a nosotros. La verdad no es un conjunto de casualidades, de azares. La verdad no es un "qué"; es un "quién". No; ni siquiera esas palabras consiguen definirla. No es "un". La verdad ES, y nada más. Todo lo demás NO ES.
¿Cómo hablar en un blog de esta búsqueda, siempre inacabada? ¿Cómo hablar en un solo espacio del arte, de la historia, de la política, del bien y del mal, de la verdad, de cosas triviales y chuscas, de las noticias del día y los chistes de moda, del pasado y del futuro, de la tecnología, de la música, de la belleza, de la fe y la indignación, de la felicidad y del dolor? ¿Cómo explicar que yo también, como tú, camino en este mundo como a tientas, y veo la verdad como a través de un espejo empañado, pero que aspiro con toda el alma saciar un día esta sed que sólo el infinito puede llenar?
¿Cómo se llamaría ese blog?
Primero habría que reconocer que yo, igual que tú, estoy en busca de la verdad. Y no digo, como algunos, que cada quien tiene su verdad, sino que aunque esa verdad única existe y se ha puesto a nuestro alcance, me falta mucho (a mí, no a ella) para alcanzarla.
Te pido perdón porque quizás te encuentres con el blog más desorganizado del mundo. Dirás: "¿qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia?". De pronto nos pondremos profundos y de pronto bien superficiales; de pronto elocuentes y de pronto irreverentes. Vamos caminando en esta aventura con la seriedad y la libertad que requiere este viaje. Nunca pretenderé llamarme maestro, sino compañero de viaje. En este viaje todos vamos aprendiendo. Este blog es un espacio donde espero aprender también que la perfección no existe en este mundo. Espero equivocarme y reconocerlo. Espero también sentirme libre para expresar y defender ideas. Espero soltar algunas entradas aunque frecuentemente me invada la sensación de que les falta algo (¡cuántas cosas habré dejado 'en el tintero' por esa obsesión!).
Entonces... Nada más quiero compartir contigo ideas desordenadas que pasan por aquí. De mi experiencia sé que a veces en una idea pequeña de otro uno encuentra la respuesta que buscaba; que así vamos armando este rompecabezas.
¿Cómo hablar de todo con todos? Si no se trata de encontrar la verdad, sino de ser encontrados por ella y, a partir de ese encuentro, compartirla con los demás, entonces solamente habrá que pedírselo a ella.
Siendo así, un día sin querer encontré el nombre para mi blog de manera casi accidental:
"Concédenos hablar todas las lenguas del mundo contemporáneo: de la cultura y de la civilización, de la renovación social, económica y política, de la justicia y de la liberación, de la información y de los medios de comunicación social.
Permítenos anunciar en todas partes y en todo tus grandes obras.
¡Que venga tu Espíritu! Renueve la faz de la tierra mediante la "revelación de los hijos de Dios".
Juan Pablo II
ÁNGELUS
Domingo 18 de mayo de 1986,
Solemnidad de Pentecostés.